REFLEXIÓN: 11 de Septiembre.



Yo nací un 25 de julio, año 2001. Tenía solo 1 mes y medio de nacido, cuando en la mañana del 11 de septiembre, según me cuenta mi papá, me sacó de la cuna, me tomó en sus brazos y me cargó hasta la sala. Me sentó en mi silla especial, a su costado, mientras él desayunaba. Encendió la televisión, justo a tiempo para apreciar el momento del flash en las noticias de último momento: un avión de American Airlines se acababa de estrellar contra una de las Torres Gemelas, en Nueva York. Podemos haber estado a miles de kilómetros de distancia de los hechos, pero la imagen y el recuerdo del horror, de un evento sin precedentes, terminó por marcar a dos generaciones, los millenials y la Generación Z. Luego de haber visto las noticias, mi papá, según cuenta su relato, me miró y pensó: "¿Qué mundo le espera a este pequeño?" Efectivamente, ¿qué mundo heredamos nosotros luego del 11 de septiembre del 2001? 
Hoy, tengo 18 años, próximo a culminar mis estudios en el Bachillerato Internacional. Quizás mi país no tuvo mucho que ver, en los eventos posteriores al atentado contra las Torres Gemelas, pero su huella es imborrable: se nos ha hecho costumbre ver, todos los días, nuevos titulares en los telediarios acerca del desarrollo de las guerras en Oriente Medio, las "guerras contra el terrorismo", cuyo objetivo es eliminar la amenaza terrorista, defender la paz y la democracia. 16 años después de la Invasión a Irak, 2 administraciones distintas y posteriores a Bush, el logro de eliminar a un enemigo "sin rostro" se ha conseguido a costa del genocidio de miles de inocentes. La guerra en Oriente Medio no ha logrado más que extenderse a muchos más países, y dar lugar al nacimiento de nuevas células terroristas. Según el ejército estadounidense, se está luchando contra un "enemigo sin rostro", mejor dicho, cuyo rostro se puede confundir fácilmente con los de los niños que juegan en la calle, las mujeres con hijab, burka o niqab, o de los hombres con turbante. Ese racismo sistemático de un ejército invasor, al cual se suman muchas más naciones occidentales, ha sido adoptado e interiorizado por las sociedades civiles en las ciudades de estas latitudes. Hemos llegado al punto de normalizar el miedo a una persona que lleva una hijab o un turbante, vulgarmente llamados velo, porque creemos que podría ser terrorista. La guerra en Oriente Medio no ha hecho más que destruir la esperanza de las vidas nuevas, extinguir a las prometedoras nuevas generaciones de talento, romper familias y robar hogares, causando desplazamientos forzados hacia el resto del mundo. Sí, ellos que hoy se les conoce como "refugiados", de los que sentimos pena al verlos pidiendo dinero o durmiendo en los parques cuando viajamos a Europa, y que a veces solo queremos que se vayan a mendigar a otro lado. La guerra en Oriente Medio la pagan ellos quienes verdaderamente no tienen rostro, porque nunca se les ha dado ni voz ni voto en las decisiones de su país, sino se les ha atrapado en un conflicto sin fin y obligado a vivir el infierno de la guerra.
Todo esto, luego de 18 años, vemos que el producto de nuestro miedo es la prepotencia. Una prueba fehaciente es la "caja de Pandora" que es Oriente Medio hoy en día, donde cada conflicto que acaba, genera uno nuevo y más duradero. Debemos estar agradecidos de no vivir esas realidades, pero no porque nuestro país no esté involucrado significa que debamos estar sumidos en la indiferencia. Usemos nuestra voz para hablar por los que fueron silenciados.

Mi papá nació el 18 de noviembre de 1973, 2 meses y 1 semana después de otro evento sin precedentes en el continente: el asesinato del presidente Allende y la toma del Palacio de La Moneda, en el corazón de Santiago de Chile. De esta manera, comenzaba un período de terror y muerte, al comando del general Augusto Pinochet, en la vecina nación de Chile, que se prolongaría hasta 1990.
Dentro de este período, miles fueron secuestrados, torturados, desaparecidos y asesinados. Todos ellos fueron víctimas del sanguinario régimen militar chileno, reprimidos por alzar su voz por el retorno de la democracia, en contra de las desigualdades sociales y de la brutalidad de la dictadura.
Augusto Pinochet no se autoinvitó a La Moneda, aquella vez el 11 de septiembre de 1973, venía acompañado de quienes le habían encargado la tarea de sacar a Salvador Allende, socialista electo democráticamente, del poder. Ellos eran las divisiones especiales de la armada chilena, cuidadosamente entrenadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. Ellos se batieron en una "santa cruzada" contra el comunismo, para eliminar la influencia de la Unión Soviética en América Latina, en el marco de la Guerra Fría. Ellos dejaron una huella imborrable en el recuerdo de los millones de chilenos que perdieron a un ser querido, quienes fueran tomados prisioneros, torturados y ejecutados, y que nunca pudieron dar con el paradero de sus cadáveres. Además, viven con el remordimiento y la impotencia de ver a los verdugos de sus caídos, hoy en día, presos en cárceles doradas; mientras los líderes democráticos no pueden terminar de desechar la herencia golpista.
Sin ánimo de defender ninguna ideología política, sino en defensa de la democracia y la voluntad popular, de esta fecha aprendemos que, sin diálogo estamos destinados al fracaso, la división, la violencia y la consecuente muerte. Finalmente, arribo al punto que es la finalidad de esta reflexión, que la mirada de los caídos de ayer, nos juzgue en el más allá si mañana la historia se repite, a causa de las lecciones que hoy, 11 de septiembre del 2019, no pudimos aprender y las heridas que no pudimos cerrar en un abrazo fraterno de perdón, que no significa olvido, sino esperanza de un futuro mejor.

Anexo a esta reflexión, dejo material audiovisual artístico que recuerda los hechos anteriormente mencionados:
"9/11 9/11" (cortometraje) https://www.youtube.com/watch?v=tq0tEmaIvHI
"Pequeña Serenata Diurna - La Exiliada del Sur" - Los Bunkers, Chile https://www.youtube.com/watch?v=0vkQoC08lfQ
"Run Run se fue pa'l norte" - Los Bunkers (original de Violeta Parra), Chile. https://www.youtube.com/watch?v=gZKdagB30HI

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