Viaje a Pucallpa - Día 3: Limpieza de la Laguna Yarinacocha y Visita a Empresas
Luego de la tarde de piscina de ayer, con las energías a tope, las botas de goma, guantes, máscaras y bolsas, hoy fuimos temprano a recoger basura en la caleta de pescadores de la Laguna Yarinacocha. Ese lugar es altamente contaminado, sobre todo a causa de la indiferencia de los pescadores ante la magnitud del problema medioambiental que están ocasionando al tirar su basura en el mismo medio. La tarea de hoy, la hicimos en cooperación con los chicos del colegio "Sollertia", duró dos horas, en total. Esta faena se relaciona con el resultado de aprendizaje de compromiso con cuestiones globales y demostrar los beneficios del trabajo en grupo.
Después de esto, fuimos transportados a "La casa del pescador", donde se iban a reunir los pescadores de la laguna para recibir una charla del Ministerio de Desarrollo, acerca de pesca sostenible, pero antes que iniciara, nosotros hicimos un breve conversatorio con los pescadores. En esta experiencia en específico, pude experimentar el famoso sentido paternalista de la relación Lima-Provincias, ya que, textualmente, los pescadores estaban "esperando que nosotros les ilustráramos acerca de cómo cuidar su ambiente de trabajo". Mi intervención en la charla fue dirigida a motivar a los pescadores a integrarse a los proyectos estatales y no estatales de cuidado medioambiental, al igual que colaborar con organizaciones juveniles ambientalistas. El resultado de aprendizaje que conseguí satisfactoriamente con esto fue, una vez más, compromiso con cuestiones globales.
Ya en la tarde, asistimos a empresas de la ciudad para observar como laboran y que medidas ambientales toman en su accionar. Visitamos una boutique de chocolates, donde observamos el proceso de creación de los chocolates artesanales de exportación y pudimos disfrutar de una cata de los diferentes sabores regionales que ofrecen. En este caso, la empresa utiliza el cacao al máximo para hacer varios productos derivados, entre ellos el chocolate, y su producción es artesanal, no industrial, por lo cual su impacto ambiental es reducido. Luego fuimos a una cafetería, exclusivamente a comprar los chocolates y también algunos refrescos y antojos. Finalmente fuimos a la piscigranja, donde observamos diferentes especies de peces de la región, conservados en fuentes o estanques. El impacto ambiental de la piscigranja es también ligero, ya que su objetivo en realidad es preservar las especies acuáticas de la región, entre ellos el paiche.
En otros aspectos, fue un momento agradable entre amigos del salón, sacamos las siguientes fotos para comprobarlo:

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