Mi experiencia en KIOSCAS (3 de septiembre - 14 de septiembre del 2018)

Si pudiera resumir la experiencia de dos semanas de atención en el kiosco del grado en 3 palabras sería: estrés, amistad y superación. Mi grupo atravesó varias dificultades durante el tiempo que estuvimos atendiendo KiosCAS, empezando porque, al mismo tiempo, estuvimos en parciales. Durante las dos semanas que nos tocó atender, tuvimos exámenes muy seguidos en todos los cursos. En mi caso, para afrontar esto, organicé mejor mi tiempo al dar las pruebas para poder salir 5 minutos antes del final del bloque y estar listo para comenzar a atender en el kiosco. Para hacer las compras, tuvimos que organizarnos bastante rápido, tuvimos que ir a comprar el sábado 1 de septiembre, pero recién coordinamos en la mañana, en la caminata de CAS. Para ir a comprar en la primera semana, solo asistimos 2 de 5 miembros del grupo: Alessandro Moy y Yo. Durante ese fin de semana repartimos entre los 5 todo lo que se compró, y se delegaron tareas para los que no fueron, empezando por poner los precios. Lamentablemente, tuvimos una mala comunicación durante el fin de semana y terminamos poniendo los precios sin haber hecho un cálculo preciso y el lunes por la mañana.
El primer día en el kiosco me arrasó, no pensé que en verdad tanta gente compraba en el kiosco del grado; a tal punto que no tuve tiempo de almorzar, hacia el final del día, ya en casa, tuve náuseas y terminé en la clínica de madrugada. No asistí a clases en el segundo día. De ahí en adelante, aprendí a organizar mejor mi tiempo para poder almorzar mientras que atendía en el kiosco. Durante esa semana me quedé casi todos los días (a excepción del día en que falté) o sino dediqué los 5 minutos de anticipo para hacer limpieza en el kiosco. Por otro lado, tras observar pérdidas y un desabastecimiento casi general hacia el segundo día, tuvimos que reacomodar los precios y las mamás de otros compañeros nos apoyaron para hacer compras de nuevo. Tras este evento, de miércoles a viernes se observó que los precios se dispararon para poder cubrir la pérdida. Hubieron quejas de varios clientes. Personalmente, me fastidiaba mucho escuchar reclamos y quejas de gente que quizás nunca tendrá una experiencia similar y que seguramente piensa que esto de trabajar en el kiosco en los recreos es fácil o que la plata que ganamos es para nosotros.
Llegando al fin de semana, yo había avisado con semanas de anticipación que el sábado 8 y domingo 9 de septiembre iba a estar ocupado en una conferencia de debate MUN en el Colegio Raimondi. Las compras las hicieron mis compañeros.
Para el lunes de la segunda semana hicimos un reajuste general de precios con los nuevos productos que tuvimos para esa semana e implementamos propagandas. Las quejas permanecieron, escuchamos rumores que hasta profesores se quejaban de nuestro grupo, sin embargo no pudimos ser testigos de nada para poder acusar si esto fue real o no, así que queda como rumor. La semana llegó a su fin, y el viernes por la tarde terminamos haciendo las cuentas y limpiando. Finalmente pudimos entregar la caja y la llave, y de esta manera se acabó esta experiencia. Durante este último día, mientras hacíamos las cuentas, a mí y a mis compañeros nos incomodó la presencia del grupo siguiente, que se dispuso a hacer su inventario con lo que no habíamos vendido, entre otras cosas, debido a que había mucha gente en un espacio muy pequeño y tantas voces a la vez no nos permitía concentrarnos para sacar los cálculos.
Para concluir, quisiera agregar que el problema de la contabilidad se debió a que no tuvimos el cuaderno que nos debió ser entregado, y también ninguno pudo conseguir tickets, por alguna razón no esclarecida. Quiero destacar que a pesar de todos los problemas, pude aprender a tolerar a mis amigos y a manejar mi frustración y ansiedad. Para todos aquellos que lean esto y que aún no les haya tocado el turno en el kiosco: deben organizarse bien y mucha suerte.
Aquí algunas fotos, tomadas por Sebastián Chavarry:






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